Una opinión pública informada que no ha variado en los temas de discusión, una comunidad científica en la que no hay consenso al respecto, la ausencia de diversidad informativa, de una masa crítica y de medios especializados independientes que informen sobre temas relacionados a los alimentos transgénicos fueron parte de las conclusiones del estudio.
Una encuesta al público general midió el conocimiento sobre transgénicos que sólo alcanza al 22%, tipificándolo en tres categorías: detractores informados, indiferentes y los pro transgénicos informados.